¿Son las redes semánticas el camino hacia la inteligencia artificial?

Recientemente se ha mencionado con cierta insistencia en diversos medios y foros que la Web Semántica o Web 3.0 cambiará la forma en que personas y aplicaciones interactúan entre sí a través de la web, y que cómo consecuencia podremos localizar y consultar la información a través de la red de una forma mucho más rápida, eficiente y de acuerdo al contexto de la consulta realizada, e incluso la posibilidad de que las mismas aplicaciones que hagan uso de los estándares RDF y OWL (que se marcan como la línea de desarrollo para la Web 3.0), podrán consultar y compartir entre sí sus respectivas bases de datos para poder integrar a un nivel más eficiente la información de acuerdo no a coincidencias, sino a patrones, contextos o modelos.

 

En ese sentido, decir que a partir de la solicitud de una persona o de una necesidad de información de la propia aplicación, ésta sería capaz de navegar y consultar de manera automática otros sitios web, acceder a la información y “seleccionar la que le interesa”, del mismo modo en que lo hacemos actualmente los usuarios de manera manual mediante los buscadores. Puede sonar a ciencia ficción o una referencia a inteligencia artificial un tanto utópica, aun para ser una realidad tangible en el corto plazo al menos.

Vale la pena pensar que quizás la influencia de Hollywood, comics o novelas diversas que hemos visto o leído durante años, nos hacen creer que la inteligencia artificial tiene que ser un ente electrónico capaz de lucir, pensar e interactuar con nosotros como si se tratara de otra persona; pero analicemos con calma los conceptos involucrados y veamos lo que realmente implican y de donde surge la relación que percibimos entre ellos.

Cuando hablamos de Inteligencia artificial la mayoría de nosotros entendemos que se trata de cualquier computadora (robot, androide, dispositivo o vehículo) capaz de interactuar con las personas de igual a igual, al más puro estilo de Star Wars, Star Trek, Terminator y el Auto Increíble. Esto por supuesto no esta tan alejado de la realidad en lo que a sus fundamentos teóricos respecta, pero una descripción más pura y sin influencia de la fantasía sería que se trata de cualquier “ente” capaz de percibir e interactuar con su ambiente eligiendo la respuesta correcta a cada estimulo de forma que influye y es a la vez condicionado por esos estímulos, al grado que puede llegar a ser consciente de sí mismo y de su relación con su entorno.

Por otro lado, la Web Semántica es una aplicación específica de las redes semánticas, que reciben ese nombre porque se usan en muchos casos para representar el sentido de la expresiones en lenguaje natural y establecen con ello las reglas de uso, interacción y aplicación de cada elemento dentro de esa red, y por lo mismo nos permite de manera gráfica poder describir mediante los nodos (conceptos o palabras) y los arcos (las relaciones) la forma en que se pueden integrar esos nodos o palabras para armar una oración, un concepto, una idea, un pensamiento, conocimiento simple o complejo.

Sin embargo, es importante distinguir que existen “niveles” en las palabras y conceptos que utilizamos en este lenguaje natural y que por lo mismo, las relaciones entre ellos también adquieren distintas jerarquías y por lo tanto el significado cambia de acuerdo a las combinaciones de esos niveles, jerarquías, palabras y relaciones. Para ello se han definido en las redes semánticas: clases, superclases, subclases, herencias, instancias y otros conceptos que nos permiten establecer las reglas para la correcta construcción de una red semántica u ontología que nos describa adecuadamente un modelo de información determinado, del mismo modo en que lo hacemos con las reglas de ortografía, redacción, sintaxis, etc., de nuestros idiomas o lenguaje natural para una correcta comunicación de ideas, pensamientos o conocimiento.

Es precisamente por esa característica que nos permite usar las redes semánticas como elementos de descripción de las estructuras del lenguaje natural, y que éstas hayan sido desde el principio utilizadas en modelos de representación de conocimiento mediante redes de nodos (Redes IS-A basadas en nodos etiquetados y dependencias entre ellos), grafos conceptuales (Modelos de información descrita mediante nodos de concepto y tipos de relaciones) y redes de marcos (donde las puntos de unión de los enlaces son parte de la etiqueta que describe al nodo), por lo que es muy común que las redes semánticas sean utilizadas para la construcción de modelos y teoremas aplicables en la búsqueda del desarrollo de la Inteligencia Artificial.

La posibilidad de que un procesador electrónico de datos o computadora, pueda utilizar las diferentes derivaciones y relaciones descritas entre los nodos de datos en un modelo de información (ontología) para “percibirlo” como a un estímulo del ambiente determinado en el que se puede encontrar, y a partir de ahí “decidir” o seleccionar una relación adecuada a seguir, de forma que proporcione una respuesta correcta al estímulo recibido, es lo que ha brindado la conexión explicita de por qué se considera a las redes semánticas como la base de la Inteligencia Artificial.

De ahí que la Web Semántica aplicada a portales de Internet nos haga pensar en que la Inteligencia Artificial pudiera ser tangible y que tengamos finalmente tecnología más funcional capaz de ayudarnos a resolver necesidades de información más complejas y específicas de lo logrado hasta hoy, gracias a un nuevo grado de “inteligencia” vertida en esos bloques de código. ¿Pero podemos ya pensar que quizás la súper inteligencia artificial distribuida por la red llamada “Skynet” expuesta en la película “Terminator 3” pudiera ser algo real en algunos años? (Aunque esperemos no con la idea de destruirnos).

Por Victor Hernandez Salinas 
Coordinador de servicios a producto en la Gerencia de Desarrollo de Nuevos Productos y Servicios de INFOTEC

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